
Son muchas las fantasías que tengo contigo...Con tus besos, con la manera que tienes de respirar al hacer el amor y con esa mirada que solo tu dejas ver antes de tenerme.Ha pasado mucho tiempo, pero el saber que sigues viniendo aquí y me sigues leyendo hace que te imagine cerca de mi. Saber que mientras me lees, tu imaginación vuela me llena de placer.Este es mi rincón secreto, mi espacio, el lugar donde te cuento, cuanto te deseo. Aquí eres mi amante y mi amado,aunque no me toques. Aquí siento como recorres mi cuerpo, con tus manos y con tu mirada.Puede que sea mi imaginación o tus pensamientos que rompen la distancia que nos separa,cuando vuelves una y otra vez aquí.Pero aqui te siento cerca y a mi lado, por eso hoy quiero regalarte, una pequeña fantasía...
Llegue a tu despacho,minutos después de recibir tu llamada...Al entrar, el deseo en tu rostro era casi hipnótico, te acercaste a mi y me besaste y mi boca recibió a la tuya con diferente intensidad, como diferentes eran tus besos, algunos de amor, algunos de inocencia, algunos llenos de vicio y pasión, todos me encantaban...
En un reto de habilidad, siempre encuentras diversas formas de desnudarme sin interrumpir el momento de erotismo que nos rodea, así siempre nos quedamos sin darnos cuenta completamente desnudos...
De mi boca pasaste a besar mi cuello y mis pechos.El sabor y el placer que me daban tus labios me intoxicaba y sentir como masageabas mis pechos, como los apretabas uno contra el otro y jugueteabas con mis erectos pezones, mientras me apretabas contra la pared,me resultaba alucinante....Me diste la vuelta para quedar a mi espalda y empezaste a besarde nuevo mi cuello,sentía como tu pene se despertaba cada vez más y más, como se levantaba ante el roce de mi piel, podía sentirlo muy grande y deseoso. Me abrazaste y apretaste mis pechos con tus manos, mientras mis nalgas notaban cada vez mas caliente tu miembro. Sentir como tu erección venosa se abría paso entre mis nalgas y que solo impedía la penetración la poca ropa que llevaba puesta,era una marea de sensaciones agradables. Te arrodillaste, para que tu rostro quedara frente a mis nalgas, las besaste una y otra vez, me tomaste de la cintura y suavemente me quitaste la ropa que quedaba, ropa con rastros de humedad, que dejaban ver de una forma inequívoca, cuanto te deseaba,disfrutaste haciéndolo y yo pensando en que tu miembro pronto se abriría paso dentro de mi.Ya sin ninguna ropa, me pediste que me subiera de rodillas sobre la mesa y que separara las piernas, hasta poder tener mi trasero y mi vulva frente a ti, me incline un poco para facilitarte la vista y las maniobras de tus manos. Quedando a tu vista aquello que tanto deseabas, tomaste dos de tus dedos y lubricandolos con mi evidente humedad, me penetraste, podía sentir tu dedos, yo no decía nada solo obedecía, mientras mi cuerpo se movía con el movimiento de tus dedos, era el preámbulo de lo que se avecinaba, con la respiración agitada y nuestros cuerpos calientes te pedí que te sentaras en tu silla y así lo hiciste.Y sobre ti, arrodillada, con cada rodilla al lado de tus piernas, como montándote, pero viéndonos de frente, empecé a moverme, fue increíble, sentir como me penetrabas, pero no a tu ritmo, sino al mio y ver tu cara llena de ardor, caliente y dispuesta a disfrutar al compás de nuestros movimientos, unas veces rápidos, otras veces lentos y profundos. Te sentía, disfrutaba teniéndole dentro, sentía como tu pene se sentía apretado cuando deseaba salir y como le costaba entrar,lo maravilloso, era que lejos de sentirme usada por tu placer, me sentía profundamente feliz por las sensaciones que me provocabas.Tu rostro y tu respiración te delataban y acabamos en una explosión orgasmica mutua, te dije al oido...asi...y enseguida vino el torrente del orgasmo y pude sentir como inundabas mi vagina. Tocábamos nuevamente el cielo...y tu despacho, era nuevamente complice de nuestro placer...

