
Me miro al espejo y no me gusta lo que veo, no me gusta ver mi cuerpo marcado...Voy girando lentamente, me observo mientras mis ojos, van saltando de huella en huella y mi cabeza piensa que ya es demasiado...En cambio, mi estomago y mi sexo palpitan descontroladamente al verlas...porque me recuerdan a ti, porque me traen el aroma amargo de tu sexo.
No me gusta verme así, pero me gusta pasar mis manos sobre ellas y sentir el dolor que me provocan. No quiero tenerlas, pero...deseo volver a sentir la fuerza de tus manos, sujetandome, sujetando y tirando de mi pelo hacia atrás, mientras tu cuerpo superior en tamaño y fuerza, al mio entra dentro de mi hasta que se derrama y se acurruca junto al mio cansado y ajitado. No me gusta sentir, lo que algunas veces siento cuando me llamas perra, pero me gusta sentir tu cara al lado de la mía y tu espiración tranquila en mi cuello, mientras te recuperas y acaricias mis pechos doloridos y esas rojeces que luego tanto me disgustan ver...y que son el resultado de unos encuentros que podría calificar como salvajes, pero que a su vez son muy deseados.
(Gemía la luna, mientras las brisa temblaba,
sabiendo que el viento se llevaría su dolor,
mientras miles de burbujas explotaban en su interior...)


